viernes, 27 de junio de 2014

MODA HOY, LA CALLE Y VOS

Jeremy Scott, el director creativo de Moschino, presentó para la temporada otoño-invierno 2014 una colección inspirada en la cadena de comida rápida más famosa del mundo, como una especie de sátira a la sociedad de consumo actual y por supuesto la moda y el exceso. Creó además vestidos despampanantes como si fueran paquetes de productos comestibles de supermercado. Nos divierte y nos deja pensando...

El clima actual de la moda, al igual que el mundo en todos sus aspectos, parece estar dictado por la era de la informática y las redes sociales. El gran misterio ha sido revelado, todo se ha hecho público.

La moda solía ser una experiencia ajena y desconocida, cargada de frivolidades. Ahora está entre nosotros y lo curioso del asunto; es que en verdad siempre lo estuvo. Hoy día esta conexión, hasta el momento no sólo invisible sino que rechazada por sectores masivos engañados por pensar que no eran parte de, sale a la luz con un fuerte conector: las redes sociales. Además, actualmente los grandes grupos económicos exigen a sus directores creativos no subestimar la realidad de la calle, porque la moda es en definitiva un negocio, cuyo éxito depende de las ventas y sus consumidores.

En los años sesenta ya comenzaba a gestarse el consumo de moda, se suprimió al traje como estatus social y se produjo una democratización que dividía al comportamiento social en “lo que está de moda” y “lo que no está de moda”. Este ámbito se abría a un público más amplio creando fuertes deseos en él, que en ese entonces se daba para muchos, y aún se da, de manera inconsciente.

A partir de allí, los creadores de moda comenzaron a cuestionarse: ¿qué está sucediendo en la calle? Las tendencias son captadas del contexto social y cultural, prever necesidades y hábitos, para crear la novedad captando la atención de la audiencia. Los innovadores y adoptadores tempranos serán siempre los primeros en usarlo, funcionarán como agentes del cambio y lo harán de manera consciente. Luego los seguidores de moda tenderán con el tiempo a adoptar estas nuevas costumbres, que ya resultan anticuadas para otros, pero la mayoría lo hará inconscientemente. Es justamente en este instante cuando se produce el fenómeno en cuestión, que cuando es visto en todas partes, hablamos de moda.

El artículo publicado por The Guardian cuyo título indica que el minimalismo en la moda ha muerto para entregar el mando al maximalismo, habla de la novedad del 2014 que es la ornamentación y estampados vibrantes, dictada en los desfiles de las casas más importantes del fashion world como Prada, Céline y Chanel. De esta manera surge la discusión sobre si es posible la bajada de esta tendencia a la calle, por su costo y funcionalidad dudosa. El minimalismo en cambio podía ser traducido por todos, cada uno aplicándolo a gusto y según su bolsillo.

Lo cierto es que ya se está pasando de moda y las it girls, en sus cuentas de Instagram ya lo están imponiendo. Este mecanismo agiliza la conexión de la novedad con un público masivo, y demuestra una vez más qué tan interesados estamos en pertenecer y como nos mezclamos con ese mundo que parecía tan inalcanzable. El artículo, manifiesta algo muy cierto: las publicaciones que más llaman la atención son las coloridas y extravagantes, y parece que hoy nos vestimos  listos para salir en un post de alguna red social.

Por otro lado, Agustina González Carman escribe un artículo para la Revista Paco: “El mundo como supermercado” que habla de la presencia directa de lo que sucede en la calle en las colecciones de modistos como Karl Lagerfeld o Kenzo y viceversa, explicando cómo sin darnos cuenta estamos todos dentro de este sistema. Esta globalización de la moda, que lleva las tendencias de pasarelas a la calle, existió desde siempre pero no se hizo visible hasta la llegada de las redes sociales que unió al mundo, además de que aceleró el proceso drásticamente.

Consumidores se encontraron con diseñadores, celebridades con la audiencia, fanáticos con sus ídolos y todo comenzó a ser más tangible e interesante en algún punto. Además, las élites si bien mantienen exigencias de exclusividad serán siempre los primeros en llevar la novedad y ganarán millones de seguidores a través de las redes sociales, gozando del título de celebridad que logran gracias al público masivo que es parte de Internet, a tal punto de convertirse la persona misma en una empresa.

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